Cuántas veces no pasaste por un cable de luz y veías colgado un viejo par de tenis roído por el tiempo y maltratado por el clima, tantas preguntas sin responder: ¿A quién perteneció? ¿Cuánto tiempo lleva ahí y cómo llegó hasta allá arriba? Si lo piensas, la verdad es que a nadie le preocupa, sólo lo ves, pasas y a veces haces algún comentario como “ya no te vuelvo a comprara zapatos”.





