Vaya problemón en el que estamos los mexicanos metidos. Si no te topas con una balacera estilo viejo oeste entre narcos y federales, te atracan a la vuelta de la esquina, y si no, hay inundaciones, huracanes o tsunamis. El punto es que por miedo, hemos abandonado el placer de frecuentar el lugar público por default: la calle. Caminar por el placer de conocer las calles, de curiosear, se ha devaluado.





