Ha pasado el día tres y último del festival de Coachella y aunque todo haya sido sumamente intenso, no quiero regresar a la ciudad de México ni pensar que ya no habrá más música por 12 horas consecutivas… es difícil despedirse de un lugar y un evento así, como que a uno le da esa nostalgia por todo lo que vivió.
Definitivamente me quedo con memorias muy emocionantes de mi tercer visita al Indio, Ca.
En este último día, a pesar de que en el programa se dejaban ver muchos huecos entre algunas bandas y se daba la ligera certeza de que iba a ser un día más calmado, terminé caminando muchísimo para cubrir la mayor cantidad de grupos que tenía en mi lista de preferentes; el día lo inicié con The Middle East, seguido de Babasónicos, De la Soul, Sunny Day Real State, Spoon, Phoenix, Pavement, Thom Yorke y Gorillaz.
Me pongo a hacer la cuenta de las bandas a las cuales pude ver en estos tres días de festival y en total fueron 27!.. Para un fin de semana creo que son más que suficientes.
En ese último día aprovechando los intervalos entre banda y banda, tomé muchas fotos de tatuajes, soy fan de los tatuajes y siempre había tenido ganas de armar un pequeño álbum de fotos con trabajo en la piel. En un festival de música casi siempre uno ve o los mejores o los peores tattoos, la poca ropa ayuda a evaluar el trabajo del artista. Es posible que en algún momento llegue a publicar un blog con todas esas imágenes.
Regresando al tema Coachella, en cuestión de logística, muchas cosas cambiaron este año y es posible que ante los ojos de muchos se haya percibido un poco de des organización en puntos que hacen de Coachella o un festival más cómodo o más incómodo. Hasta el momento yo no tengo una queja grave, al contrario, poco a poco se han ido implementando actividades que hacen del evento un lugar más apto para la convivencia familiar, para el reciclaje, entre muchas otras cosas más, en donde quizás en un inicio flaqueaba.
He llegado al final de una experiencia más a la cual catalogo como “masiva musical”; justo estas líneas las escribo a bordo del avión que me lleva de regreso a la Ciudad de México y ahora me preparo mentalmente para celebrar el siguiente fin de semana una edición más de Vive Latino.
Saludos!





