Acabo de regresar de Puerto Rico y, entre tantos colores, ritmos y sabores, muy a pesar de lo que me pueda gustar o no, el reguetón, suena en cada esquina y en muchísimos lugares para bailarlo específicamente… ¡perreo mami, perreo! Tal vez para muchos se trate de basura , pero al menos para la isla que le dio origen se trata de baile caliente, aretes de diamantes falsos, letras provocativas –principalmente sexuales-, actitud retadora y un sentido de pertenencia entre lo gringo y lo caribeño que lo convierten en lenguaje e iden







