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“¡A platicar a un café!” Lugares para autistear agusto
“¡A platicar a un café!” Así se les dice a alguno que otro confundido que a la mitad de una película o concierto se ponen a platicar de sus vidas. Vaya falta de respeto para los demás, y para los músicos que están haciendo su trabajo. Es una tremenda tristeza que mientras ves a una banda que te gusta cómo toca (y no cómo te hace ver cuando la “escuchas”) hay más de un grupito de “rockers” que se ponen a cotorrear sobre sus vidas, gritando, por supuesto. Es una moda creciente como una infección: borrachos que pagan un boleto para ir a echar desmadre y destruir la experiencia de los que sí quieren escuchar a la banda en vivo.
“¡A platicar a un café!” Lástima que esa experiencia tampoco es cierta. Cada vez más, los cafés (sobre todo esos de la sirenita), se convierten en centros de estudio. Esos lugares, que en algún momento sirvieron como guarida para que artistas, intelectuales y demás seres que portaban boinas, hicieran sus manifiestos, crearan formas de pensar. Hoy, los cafés se han convertido en lugares para (medio) autistear. Todos con sus laptops, celulares, libros, periódicos, escuchando jazz bajo en calorías, mientras trabajan, o autistean. Tan lejos de esa realidad que Jim Jarmusch hizo su compendio de películas cortas, Coffee and Cigarrettes y tan cerca de una biblioteca con bríos de Friends.
Hay en el DF muchos puntos para regresarle a esos centros cafeínicos esa virtud que tienen: potenciar pláticas interesantes. Se trata de lugares diseñados especialmente para trabajar (ya sea en solitario o en equipo), hacer tareas, leer, escuchar música y navegar la red. Aquí no los van a molestar gritones si quieren poner sus rolas en sus audífonos, o van a tener que pedir un chai-alto-venti para estar ahí.
Biblioteca José Vasconcelos
La creación de Alberto Kalach es una de las obras más polémicas del sexenio de Fox, fue remodelada y abierta al público hace algunos meses. Tiene capacidad para atender a 15,000 personas, y casi 500 computadoras con acceso a internet. Hay WiFi para los que quieran llevar sus computadoras y salas de lectura, calladitas y en orden. Si te aburres, hay talleres de entrada libre (ojo, hay unos en los que te tienes que registrar antes) y un jardín espectacular, entre muchos... muchísimos libros.

Eje 1 Norte, esq. Aldama. Col. Buenavista.
http://www.bibliotecavasconcelos.gob.mx/
TelmexHUB
A pesar de que el nombre del lugar puede provocar ñañaras, éste es uno de los lugares más vanguardistas que tiene la ciudad. Se trata de un espacio remodelado dentro de un antiguo edificio de la compañía telefónica. Su nombre oficial “La Biblioteca Digital Bicentenario”, hace honor a su función. Se trata de un lugar en donde al dejar una identificación en el mostrador, te prestan laptops de última generación, iPads, computadoras de escritorio con software listo para diseñar gráficos o audio. Dentro, existen salones para darle a los videojuegos, chambear o ponerte a twittear sin control. Ah, lo olvidaba... todo esto con una conexión a internet de 10GB/s. Atásquense.

Isabel La Católica #51, esq Venustiano Carranza. Col. Centro
http://telmexhub.mx
Centro Cultural Bella Época
Esta librería, inaugurada en 2006, fue en mejores tiempos uno de los cines más grandes de la Ciudad de México. El otrora Cine Lido, es ahora un conglomerado cultural, operado por el Fondo de Cultura Económica. Además de la venta de libros, de casi todas las editoriales, el Bella Época cuenta con internet inalámbrico, sillones para leer, una sala de cine (el Nuevo Cine Lido) y secciones para niños. Ideal para ir a tomarte un café (no es cafetería) y leer, o navegar en internet, que no es de alta velocidad, pero funciona. No es precisamente el espacio más tranquilo, ni el más callado, pero los audífonos funcionan para darte un respiro de la sobrepoblada colonia Condesa.

Tamapulipas #202, esq Benjamín Hill. Col. Condesa.
Facebook -> http://en-gb.facebook.com/pages/Centro-Cultural-Bella-Epoca/162550556125?v=info
Faro de Oriente
No me canso de admirar el trabajo que hace la gente encargada de este recinto. La Fábrica de Artes y Oficios, además de ofrecer talleres para todas las edades, conciertos, cine al aire libre, exposiciones artísticas, hospedar un canal de televisión y una estación de radio, y editar una revista (Bitácora) tiene espacios destinados a la lectura. La biblioteca Alejandro Aura abre sus puertas para aquellos que busquen refugio en los libros. Un oasis de arte, cultura y desafane dentro de la zona oriente de la ciudad, una de las más caóticas de toda esta metrópoli.

Lateral Calzada General Ignacio Zaragoza entre Pinos, Francisco César Morales, Cedros. Col. Fuentes de Zaragoza
http://www.farodeoriente.cultura.df.gob.mx/
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