Hace poco tuve la suerte de haber sido invitado por Amnistía Internacional a través de la agencia Vago para participar de un proyecto que recauda firmas para enviar ayuda al pueblo de Darfur en Sudan, África (www.libropordarfur.org). Finalmente mi participación creció transformándose en la coordinación gráfica del proyecto, donde finalmente participaron más de 60 artistas de todas partes del mundo.
Muchas veces al encontrarnos con injusticias como la de Darfur, nos sentimos impotentes, y no vemos la forma de ayudar sin modificar completamente nuestras actividades diarias. Proyectos como este son los que nos ayudan, desde nuestra profesión, a poder participar, poder ayudar, a poder involucrarnos en conflictos que muchas veces consideramos imposibles de solucionar. Voy a retomar las palabras del director de Amnistía en México que nos decía el día de la inauguración de la exposición:
"Amnistía Internacional es un movimiento de activistas que cuentan historias; historias de tortura, de desapariciones, de prisiones injustas, de pobreza. Y las cuentan justamente para que no se repitan. Las y los artistas que han aportado sus obras al Libro por la paz en Darfur, nos ayudan a contar de diferentes formas esa triste historia de miseria, dolor e impunidad que experimentan hombres y mujeres en aquella región sudanesa. Y logran enviar un poderoso mensaje a mexicanas y mexicanos: el dolor, donde quiera que suceda, nos concierne a todas y todos."

Indiferencia
Las pocas críticas que se han recibido para con el proyecto pasaron por decir: "y la paz en México que?" como si una cosa quitara la otra... como si ayudar a alguien lejos de nuestra realidad estuviera mal, porque cerca tenemos también mil cosas por hacer, como si quisiéramos capitalizar nuestra miseria, y competir a ver quién está más jodido... y la paz en México que? Como si sólo nuestro entorno inmediato nos correspondiera, la paz en México puede empezar lejos, tan lejos como en Darfur.
Tan lejos como en Tijuana, donde un grupo de amigos y artistas se juntaron para realizar otro proyecto donde la gráfica y la ilustración sirvan para un bien social, para ayudar a niños de la calle en aquella ciudad del norte del país. El proyecto lleva por nombre Pájaros del Arcoíris, y fue llevado adelante por Foi Jiménez y Charles Glaubitz. El libro para colorear está conformado por obras de 50 artistas de diferentes partes del mundo. Cada ilustración es una obra original especialmente diseñada para el libro. Cada página es un póster en blanco y negro donde las técnicas varían desde lápiz, pluma ó vectores, dependiendo de la expresión personal de cada participante. La idea es a partir de la venta de este libro recaudar fondos para apoyar a instituciones de caridad y casas hogar de niños en la Ciudad de Tijuana, México.
Giant Passer
Tijuana está suficientemente cerca? o lejos? Sirven realmente este tipo de emprendimientos? Es una utopía pensar nuestro oficio gráfico puede cambiar al mundo?
Serán dudas que no dejaremos de tener, pero me gusta pensar que sí sirven, que ningún conflicto está suficientemente lejos de nosotros, que el poder de la gráfica como herramienta de denuncia es enorme, y que un mundo mejor es posible...









