Cuando pensamos en figuras de porcelana, generalmente nos acordamos de de los adornos que decoraban la casa de las abuelitas, seguramente alguno de ustedes rompió una que otra jugando en la sala. Y es que así es como debe ser la cerámica, se supone que debe ser ornamental, blanca, brillante… ‘bonita’, o al menos así es como la recordamos o la vemos porque pues todavía la venden no?
Hay piezas que incluso, llegan a ser carísimas de París y normalmente representan alguna figura china o victoriana, mujeres hermosas (de ahí lo de “tiene carita de porcelana”), con ampones vestidos, flores; claro que también hay vajillas, macetas y objetos para decorar la casa y digamos que no es algo que alguno de nosotros comúnmente compraría, eso dejémoslo a las mamás.
Pero apuesto que en cuanto vean estas piezas de porcelana, como no hay tra en el mundo, las van a querer todas… yo quiero una. Estas son las piezas decorativas de porcelana de Jessica Harrison, quien aparentemente tiene una visión muy particular de la belleza, que a algunos podrás parecerles grotesca, pues utiliza objetos ornamentales comunes para convertirlos en esculturas extrañas en las que hay sangre, mutilaciones, órganos del cuerpo y hasta pelos, eeww!


El resultado son estas pequeñas figuras de cerámica, las cuales conforman su última colección en la que se explora el concepto del cuerpo humano, el rol que nuestras superficies corporales y sensaciones juegan en nuestras experiencias y percepción, y su función como una conexión/división entre el interior y el exterior.
Es así como en esta serie se combinan y contrastan, la belleza y delicadeza con el horror hasta cierto punto enfermizo.
Vale la pena echarle un ojo al trabajo anterior de esta artista quien definitivamente crea obras que provocan de todo menos indiferencia.
+ info: http://www.jessicaharrison.co.uk/index.htm















